En Hamburgo llueve
Publicado el Sábado, 11 Junio 2005
Hamburgo es una de esas ciudades de las que aquí no oímos hablar mucho a no ser que trabajemos con alemanes o que tengamos amigos alemanes o que conozcamos a gente que trabaja con alemanes y que habla de su trabajo o gente que tiene amigos alemanes y que habla de sus amigos.
Quizá esa falta de ánimo turístico se deba al clima, o a que sus habitantes se emborrachan en las playas catalanas durante el verano y les da vergüenza cruzarse con nosotros cuando van sobrios y se dirijen a su propia casa o tal vez sea porque no tendrán un interés especial en vender la ciudad por estos lares. En cualquier caso, para muchos de nosotros no es un referente turístico clásico pero es un destino más que recomendable.
Qué mierda de tiempo es, según los propios hamburgueses y hamburguesas, la frase más repetida de la historia. Y probablemente sea verdad. Entre 15 y 25 grados en verano, 200 días de lluvia al año… hacen que el hecho de que la noche del solsticio de verano dure apenas cuatro horas por estar más al norte no tenga importancia alguna, si llueve.
Detrás de eso están los efectos secundarios. Gracias a ese agua Hamburgo es una ciudad verde, y gracias al poco turismo (y a la falta de infraestructuras turísticas) es relajada, silenciosa… tranquila y húmeda. Deja que el tiempo pase sin ansias.
Los habitantes con los que me crucé durante mi corta estancia fueron, en general, de corte amable y tristón (tanto gris…) y encajan en el tópico del alemán ordenado y meticuloso que nos llega aunque en una versión por lo general muchísimo más amables.
Con la arrasada del euro (sí chicos, nos la han metido doblada) ya no es más caro que Barcelona o Madrid y para unas vacaciones relajadas se me antoja tan recomendable como Praga, Viena o Copenhague (habiendo estado únicamente en las dos primeras) pero con bastante más color.
Cifras: por Hamburgo pasa el 30% de la producción mundial de café y es la ciudad que acumula más riqueza de Alemania.
Ves si puedes.