Bobby McFerrin y el poder de la escala pentatónica

Lo leerás en 3 minutos.

Conoces a Bobby McFerrin. Si te gusta y se lo has recomendado a alguien habrás tenido que aclarar, casi seguro El tío de Don’t worry, be happy. Que por cierto le valió en 1988 tres de los diez Grammys que tiene por sus más 50 discos grabados entre propios y colaboraciones.

El tío del Don’t worry, be happy, si. Algunos aún se sorprenden de que no haya ningún instrumento en la grabación cuando la escuchan de nuevo. Todo voz. Todo el mismo tipo. El gran Bobby McFerrin, que acaba de sacar un disco estupendo llamado Spirityouall donde comparte 4 piezas con la no menos enorme Esperanza Spalding.

Bobby McFerrin participó en el World Science Festival de 2009 en una charla llamada Notes & Neurons: In Search of the Common Chorus junto a Lawrence Parsons (Profesor de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Sheffield, en UK), Daniel Levitin (Neurocientífico, jefe del laboratorio para la percepción musical de de la Universidad McGill en Canadá) y Jamshed Bharucha (vicepresidente, jefe de estudios y profesor de varios departamentos de la Universidad de Tufts).

La conversación está dirigida por John Schaefer, locutor de radio de la WNYC de New York.

Hablan de expectativas (a corto y largo plazo), memoria y asociaciones y de cómo percibimos y experimentamos  la música cuando nos la encontramos de forma inesperada y porqué la vivimos de forma distinta, todo de una forma bastante llana y didáctica.

Y de los intervalos que nos permiten identificar emociones negativas, lo que en términos evolutivos tiene sentido porque al final es de las que tenemos que preocupar.

Pasan un poco de puntillas por todo (intervalos, timbres, ritmos, ciclos, cultura común y diferencias entre oriente y occidente, etc) pero no deja de ser  algo más de hora y media de conversación interesante que puedes ver completa en Youtube.

El poder de la escala pentatónica.

Hacia la mitad del vídeo hablan del poder de la escala penatónica y de lo interiorizada que está en todas las culturas. En ese punto Bobby McFerrin hace una demostración empírica de Bobby McFerrin sobre las expectativas que, un poco, pone los pelos de punta.

Aquí puedes un vídeo de 3 minutos que incluye ese trozo.

Está claro que este momento ocurre dentro de un contexto y tiene mucho más sentido si ves el antes y el después. Pero incluso si te centras en este fragmento, podrás decir que:

  • Llamamos a la música “el lenguaje universal” porque es algo tan ancestral como nosotros mismos. Hay diferencias culturales y una base es común, con lo que se deduce una parte innata. El resto es adquirido durante las distintas etapas del crecimiento humano.
  • El vínculo que tenemos con la música, a diferencia de otros ámbitos en los que los humanos aplicamos la creatividad, es también físico. Las ondas que emite cualquier forma de música chocan con nuestro cuerpo, mientras que la pintura te tocará o no dependiendo de tu sensibilidad, eventualmente hasta ponerte la piel de gallina o quitarte la respiración. Pero no es un proceso físico. Las vibraciones de las ondas sonoras impactan con tu cuerpo, tengas o no esa sensibilidad.
  • Independientemente de si tenemos más o menos conocimiento o de si nuestro gusto es más o menos refinado, salvo en casos en los que haya motivos clínicos, en términos musicales somos capaces de identificar y generar expectativas respecto a lo que va a ocurrir. Y eso es muy interesante, porque probablemente el que la compuso vibró de la misma forma que tu al escucharla en el momento de componerla.

Ejercitar esa capacidad, prestar atención y usar nuestra inteligencia musical debería servirnos, siguiendo este tren de pensamiento, para alimentar nuestra curiosidad y ejercitar ese músculo de la creatividad del que habla el gran Puño en su conferencia del MADinSpain de 2011. Otra deliciosa charla que no te puedes perder, por cierto. Llena de analogías con la música.

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