Los verdaderos pioneros de Internet

Lo leerás en 4 minutos.

A finales de los 90 la única forma de probar algunas cosas era hacer experimentos a pequeña escala. Para aprender a conectarnos a una base de datos, nos inventábamos un pequeño gestor de contenidos que hacíamos crecer a medida que echábamos de menos cosas a veces mientras usábamos el propio experimento para documentar el experimento.

Si te lo paras a pensar, no llegamos primero pero fuimos un poco pioneros de Internet.

No sé de quién es la foto, pero estos señores son Wilbur y Orville Wright.

Alimentábamos a ese pequeño monstruo con nuevas funcionalidades. Un pequeño script para mostrar los contenidos en una marquesina y otro para esconder parte del texto, un rollover en el logo, las precargas, y todo mientras íbamos escribiendo lo que descubríamos de noche y lo aplicábamos en curros comerciales, dentro del horario laboral.

Eventualmente descubríamos un sistema más avanzado. b2. MovableType. b2evolution. Tu, desde tu rincón ibas descargando y probando todas esas plataformas, moviendo el contenido antiguo al continente nuevo y escribiendo sobre cómo había sido el proceso y de qué iba el nuevo pedo.

Tu jefe era ingeniero informático y sabía mucho de routers, DNS y de IIS. Vestía mucho mejor que tu pero durante la comida le contabas lo que habías hecho durante las noches de la última semana y a primera hora de la tarde se lo enseñabas. Bum. Te dejaba soltar a tu monstruo si lo montabas en ese servidor viejo que había parado en el cuarto pequeño. No dejabas pasar la oportunidad, y lo que aprendías en el curro te lo llevabas a casa para seguir alimentando al monstruo del que hablabas con tus compis a la hora de comer.

No sonará muy emocionante si has crecido rodeado de CodePens. Hoy estás una búsqueda en Google de caer en un Stack Overflow donde encontrar a alguien que si no se ha encontrado con el mismo marrón que tú tuvo uno similar en 2011. Positive feedback a la respuesta más chachis, te levantas unos Dockers antes de comer. Todos con más memoria que la que tenían los servidores de entonces. ¿Habrá salido algún SaaS nuevo para orquestrar este tinglado? Hace días que no lo miro.

Es verdad que no podíamos tuitear de alegría cuando algo funcionaba ni hacer una foto de la cerveza que nos bebíamos al acabar y compartirla en Instagram. Tampoco teníamos la capacidad de medir de hoy… pero no importaba. Llegaba un ser humano y dejaba un comentario. Ni like ni share ni hostias. Y hablabas con esa persona de lo que puto fuera, aunque no le conocieras.

Dedicábamos tiempo a escribir cómo lo habíamos logrado, por si en el futuro pudiéramos necesitarlo de nuevo. Bien fuera en nuestra propia casa digital, en canales de IRC, en listas de correo y más tarde en foros y comunidades.

Leer este post de Rachel Andrew, que habla en parte de esto, he recordado esa época y cómo de valioso era para nosotros ese contenido pero, sobretodo, ese aprendizaje. Hoy en el mejor de los casos los más de nosotros tenemos algo anotado en un Evernote o en un gist, con suerte bien comentado pero triste y sin demasiadas palabras alrededor y el aprendizaje sucede mucho más rápido porque todo es más volátil y los ciclos se acortan.

En el post, Rachel también menciona el riesgo de perder ese contenido si los servicios en los que nos apoyamos para generarlo desaparecen. Miedos y nostalgias a parte, lo que es cierto es que estar en 2017 nos permite compartir lo que pensamos o lo que hacemos de muchas maneras y mucho más instantáneas que hace 20 años. Hasta el punto de poder convertir lo que antes era un intercambio de banners o de links en un negocio si nos lo montamos un poco bien. Ha crecido mucho todo.

Pero no puede haber más pioneros de Internet.

Internet ya tuvo pioneros. Hacíamos el gamba de noche para entender cómo renderiza el código un navegador buscando una forma de programar la hoja de estilos que no nos obligara a hacer una versión específica para la nueva versión de Netscape, donde aparecían algunos pixeles de más. Los que abandonamos las tablas y nos metimos de lleno a leer el modelo de caja para entender porqué si flotabas un elemento con padding se iba todo a tomar por culo. Aprendimos a sumar paddings y bordes a los elementos, y nos salía urticaria cuando un gestor de contenidos hijo de mala madre añadía más wrappers de los que considerábamos necesarios o metía estilos inline en lugar de usar elementos nativos del DOM. Y nos preocupaba la accesibilidad todo el rato, porque lo que hacíamos no cumplía ni media norma si no nos lo mirábamos, y no existían las validaciones automáticas. Que una persona con visión reducida pudiera navegar bien por nuestra web dependía mucho más de nosotros de lo que depende ahora, que los dispositivos hacen gran parte del trabajo.

Vale. Admito que quizá no fuimos los verdaderos pioneros, pero sí formamos parte de las primeras colonias. Poblamos y construimos Internet cuando era una senda desconocida, y dedicábamos cantidades ingentes de tiempo a descubrirla y construirla sin tener muy claro si podríamos vivir de esto a largo plazo.

¿Tu también echas de menos eso, o es cosa mía? Nivel abuelo cebolleta máximo, ¿eh?

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Dicen que las opiniones son como el agujero del culo. Que todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta. No sé cómo te olerá a ti, pero si te apetece dime qué piensas de
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